La autointoxicación se define como el envenenamiento del cuerpo con materias tóxicas generadas en su interior. Muchos de estos venenos son de origen alimenticio y son capaces de producir daños severos, aún en cantidades muy pequeñas.
La falta de energía, el cansancio, la irritabilidad, el insomnio y el descanso insuficiente, la fatiga, las defensas deficientes, la frecuencia de enfermedades y algunos estados depresivos son algunos de los resultados de la autointoxicación.
Las causas de este trastorno no sólo se deben a una alimentación inadecuada y a un sistema defectuoso de eliminación de los desechos por medio del intestino, los riñones, los pulmones y la piel, sino también al estrés, a las angustias y las tensiones de la vida en las grandes ciudades y a los tóxicos del deterioro ambiental.
El Dr. Bernard Jensen, gran maestro de la medicina moderna, señala que casi todas las enfermedades crónicas se deben, directa o inderectamente, a la influencia de venenos bacterianos que se absorven en el intestino, " órganio - dice - del cual salen más miserias y sufrimientos físicos y mentales que de cualquier otra fuente conocida".
Un cuerpo enfermo es un cuerpo intoxicado. Este concepto es aceptado por todos los profesionales de la salud, pero las artes curativas de la desintoxicación han sido dejadas de lado o subestimadas. Hoy sabemos que las enfermedades y el envejecimiento, así como la muerte en muchos casos, se deben a la acumulación de desechos tóxicos dentro del cuerpo y a la incapacidad de los órganos vitales de reaprovisionarse con nutrientes vitales frescos.
Cuando la intoxicación aumenta, la oxigenación de los tejidos se hace más difícil. Sin oxigenación tampoco hay energía, y un organismo cansado continúa el círculo vicioso de no poder eliminar toxinas. Por eso una persona enferma es siempre una persona cansada.
Trastornos intestinales tales como el estreñimiento, las hemorroides, el colon irritable y los diverticulos son causas principales de la autointoxicación, sobre todo el estreñimiento crónico. Otros órganos del cuerpo sufren sus consecuencias, especialmente el sistema nervioso desencadenando estados depresivos muy rebeldes a los tratamientos. La tiroides y los ovarios son particularmente sensibles a la autointoxicación y afectan severamente los órganos genitourinarios produciendo cistitis, prostatitis, quistes ováricos y disfunciones sexuales.
Por tal razón es necesario desarrollar el fortalecimiento de la inmunidad, prevenir enfermedades y evitar daños ocasionados por el proceso del envejecimiento, cuidando que los desperdicios se retengan el menor tiempo posible y que el organismo pueda abastecerse de nutrientes de primer orden para su reparación y crecimiento.
El intestino es el primer órgano que se debe atender antes de que tenga lugar cualquier otro tipo de tratamiento. Es inútil intentar la curación de cualquier enfermedad si el organismo carece de un buen sistema de eliminación y, por lo tanto, de desintoxicación.
Para la prevención de la autointoxicación o para colaborar con los tratamientos médicos de los trastornos que ésta origina, el Aloe Vera ha conservado un lugar de privilegio a través de los tiempos, en razón de su extraordinario poder antitóxico y como estimulante biogénico. El Aloe Vera mejora la nutrición de los tejidos y produce un notable aumento de energía, necesario para su recuperación.
El Aloe vera está especialmente indicado para corregir el estreñimiento crónico, las hemorroides, el colon irritable y la depuración del hígado y la sangre. Asimismo, como energizante es útil para tonificar el sistema nervioso en estados depresivos y aumentar la vitalidad en personas que desarrollan intensa actividad física o intelectual.
En cuanto a mi experiencia clínica con la aplicación de colemas (tratamiento para la desintoxicación del colon), he comprobado los efectos favorables del Aloe Vera para el sostenimiento de los resultados de profunda limpieza y desintoxicación del organismo que se logra con este tratamiento.
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